
Con mucha frecuencia pensamos que la terminología médica es muy compleja y que existen miles de palabras, cuando en realidad son una síntesis de formas griegas y latinas combinadas de forma agraciada.
El conocimiento de la etimología puede permitir no sólo el entendimiento de lo que leemos o escuchamos sino también el enseñar a “crear” palabras nuevas.
Otra ventaja añadida es que la gran mayoría de idiomas han mantenido esta estructura gramatical por lo que el lenguaja científico se ha simplificado y facilitado su comprensión en gran manera.
Os animo a profundizar en ellas y experimentar después lo “accesible” que se convierte una lectura de un artículo médico, por ejemplo, en inglés.